Cometas en el cielo

Los cometas son conocidos desde la más remota antigüedad

Desde la más remota antigüedad, las gentes contemplaron con admiración y recelo la esporádica aparición de extraños cuerpos celestes que recorrían los hermosos cielos nocturnos de esos tiempos.

Inicialmente aparecían como un punto luminoso que se movía en medio de las estrellas.

Luego, al cabo de unas noches, ese punto empezaba a desarrollar una cola, que a veces se extendía considerablemente y con una diversidad de colores que les  confería un aspecto fantástico.

Los griegos los llamaron cometas”; en griego, kome significa “cabello. Aristóteles popularizó el nombre de “kometes” para denominar a estas "estrellas con cabello".

Sus orígenes están en el sistema solar exterior, y son afectados intensamente por los acercamientos a planetas mayores; por lo cual, algunos son trasladados a órbitas muy cercanas al Sol que los destruye cuando se aproximan, mientras que otros son enviados para siempre fuera del sistema solar.

Cometa
Cometa en 1577

El 13 de noviembre de 1577, causó gran sensación la aparición de un enorme cometa. Entonces, el gran astrónomo Tycho Brahe, con sus instrumentos, seguió su curso y calculó su distancia a la Tierra. Concluyó que se encontraba aproximadamente a 230 radios terrestres, es decir, más allá de la Luna, que está a 60 radios terrestres. La imagen es reproducción de una litografía de la época.

El cometa más conocido es el cometa Halley. Los documentos disponibles certifican que este cometa ya fue observado en el año 239 a.C. Posteriormente, el astrónomo alemán Regiomontano, dejó constancia de su aparición en el año 1472.  En el año 1531, se vio de nuevo un gran cometa y el astrónomo Petrus Apianus anotó las características que pudo percibir. En 1607, desde Praga, Johannes Kepler también vio un gran cometa y dejó anotaciones de lo observado.

En el año 1705, el cometa hizo una nueva aparición. En esta ocasión, Edmund Halley estudió minuciosamente su recorrido y comprobó que las características del cometa coincidían con las descritas en 1472, 1531 y 1607. Halley concluyó que correspondían al mismo objeto celeste, que describía una órbita elíptica alrededor del Sol y que retornaba cada 76 años. Predijo su reaparición para el año 1757.
Halley falleció en 1742 y no pudo contemplar el retorno de su cometa, el cual no fue visto hasta el 25 de diciembre del año 1758. La atracción gravitacional de de Júpiter y Saturno fue la causante del retardo.

Aunque Halley no lo descubrió, este hermoso cometa lleva su nombre.

Cometa Halley
El cometa Halley, fotografiado desde el Hubble

A mediados del siglo XX, la comunidad científica  aceptaba la idea de que un cometa es un núcleo rocoso mezclado con hielo y gases. En terminología coloquial, se dice que un cometa es una bola de nieve sucia.

En 1986, en cuanto el cometa Halley asomó su cabeza en el horizonte, cinco sondas espaciales partieron a su encuentro: 2 de la URSS, 2 de Japón y 1 de Europa. Volaron a través de la nube luminosa de partículas que rodeaban al núcleo congelado y comprobaron varios datos que podrían corresponder también a otros cometas.

Los cometas son cuerpos sólidos compuestos agua, hielo seco, amoníaco, metano, hierro, magnesio y silicatos. Debido a las bajas temperaturas de los lugares donde se hallan, estas sustancias se encuentran congeladas. En terminología coloquial, se dice que un cometa es una bola de nieve sucia que llega a tener un diametro de algunas decenas de kilómetros.

Los fotones provenientes del viento solar hacen que el núcleo y la envoltura empiecen a calentarse y generen gases que se proyectan hacia atrás, lo que ocasiona la formación de una cola que apunta en dirección opuesta al Sol y que se extiende a millones de kilómetros. Este chorro de gas sale expulsado con violencia y a gran distancia. Una de las sondas soviéticas que estaba a 100.000 km del cometa quedó averiada.

Se calcula que un cometa podría pasar unas 2.000 veces cerca del Sol antes de que su núcleo se agote por completo.

Cometa en Atacama
Cometa en el desierto de Atacama

El cometa 2P/Encke fue el segundo cometa al que se le descubrió una órbita periódica. La trayectoria eliptica de Encke va desde las afueras de la órbita marciana hasta bien entrada la órbita de Mercurio.

Tiene un periodo de 3,3 años, el más corto de los cometas conocidos y, por lo tanto, el cometa que tiene el mayor número de apariciones registradas y es uno de los cometas mejor estudiados.

Su retorno en el año 2003 hizo el número 59 de las apariciones documentadas desde que fue descubierto oficialmente en 1786. Es uno de los cometas mejor estudiados.

Actualmente tiene un brillo muy tenue que apenas alcanza la magnitud 7, por lo que no es visible a simple vista y es casi imposible distinguirlo de un asteroide.

Miles de años atrás fue un cometa brillante, pero debido a que el hielo de su superficie se va sublimando durante todo su recorrido alrededor del Sol, sufre una pérdida enorme de materia. Se calcula que  en 2050 habrá agotado todo su hielo y se convertirá en un asteroide.

Cometa Encke

Imagen publicada en la web “Observatorio”. Se ve la mancha difusa del cometa Encke, captada por un pequeño telescopio el 29 de noviembre de 2003, en Arkansas , USA. Crédito y copyright de Michael Holloway.

El historial del cometa 2P/Encke empezó el 17 de enero de 1786, cuando Pierre Méchain, desde París, lo avistó en las proximidades de la estrella Beta Aquarii. Inmediatamente comunicó este descubrimiento a Charles Messier y a Jacques Cassini, quienes lo vieron también unos días más tarde. Tenía un núcleo brillante, pero carecía de cola.

Años después, el 17 de noviembre de 1795, Caroline Herschel descubrió, cerca de la estrella Gamma Cigni, un cuerpo celeste apenas visible a simple vista, sin núcleo, pero con una ligera condensación central de luz. Ese mismo astro fue observado durante el mes de noviembre por el astrónomo alemán Johann Bode, por el francés Alexis Bouvard  y por el astrónomo aficionado alemán Wilhelm Olbers. Cuando calcularon su trayectoria, descubrieron con perplejidad que no se ajustaba a una parábola, como debe hacer un buen cometa, sino que describía una órbita elíptica.

El 26 de noviembre de 1818, el ayudante de astrónomo, Pons, descubrió un cometa en la constelación de Pegaso; como permaneció visible durante unas siete semanas, hasta el 12 de enero de 1819, Pons pudo realizar una larga serie de observaciones. Encontró que los elementos orbitales de este cometa eran muy semejantes a los descritos por los astrónomos en 1795. Esto hizo sospechar a Dominique Arago, Director del Observatorio de París, que se trataba del mismo cometa.

En ese momento, el astrónomo alemán Johann Encke, Director del Observatorio de Gotha, mediante un extraordinario trabajo de cálculo, halló que la órbita era elíptica y que tenía un periodo de tres años y medio. Al consultar un catálogo, le llamó la atención las similitudes entre los elementos que había calculado y los de los cometas de 1786, 1795 y 1805, y pensó que entre 1786 y 1818 este cometa habría pasado siete veces por el perihelio sin ser visto. Encke fue premiado vinculando su nombre al cometa; aunque el propio Encke, modestamente, lo llamó siempre el cometa de Pons.

En 1824, la Royal Astronomical Society concedió a Encke la medalla de oro, y envió la medalla de plata a Pons.

Johann Encke
Johann Encke

En la noche del 24 de marzo de 1993, los esposos Shoemaker descubrieron un cometa que pronto se hizo famoso pues se supo que su órbita lo llevaba cerca de Júpiter y que impactaría contra el planeta.

Por supuesto que esto generó una gran expectación y la cobertura de los medios de comunicación fue muy intensa. Además, en ese tiempo ya se disponía de las cámaras del telescopio orbital Hubble.

De modo que en ese día, el 6 de julio de 1994, todos los telescopios estaban enfocando al mismo punto del cielo en donde, a 650 millones de km, el cometa Shoemaker iba a encontrarse con el inmenso planeta Júpiter.

El cometa se desintegró y sus fragmentos, algunos de ellos de varios kilómetros de diámetro, fueron impactando en el hemisferio sur de Júpiter.

Shoemaker
Imágenes de los impactos

Los cometas llegan a tener diámetros de algunas decenas de kilómetros y están compuestos de agua, hielo seco, amoníaco, metano, hierro, magnesio y silicatos. Debido a las bajísimas temperaturas de los lugares por donde se desplazan, estas sustancias que componen al cometa se encuentran congeladas.

Algunas investigaciones apuntan a que los materiales que componen los cometas son materia orgánica determinantes para la vida, y que en la temprana formación de la Tierra, algunos los cometas impactaron contra ella y dieron origen a los seres vivos.

El 12 de enero de 2005, la NASA lanzó una sonda espacial ideada para estudiar la composición del interior de un cometa. Se la llamó Deep Impact (impacto profundo).

El 4 de julio del mismo año, coincidiendo con la fiesta de la independencia de Estados Unidos, la sonda se acercó al núcleo del cometa 9P/Tempel.

Una sección de la sonda, llamada el impactador, se separó de ella y se lanzó hacia el núcleo, con el que hizo impacto 34 horas después, abriendo un cráter de 100 metros de diámetro.

Todo lo que sucedió fue fotografiado por la sección de la sonda que seguía sobrevolando, por telescopios en la Tierra y por algunos telescopios orbitales.

Algunos astrónomos sugieren que los cometas retienen, en forma de hielo y polvo, la composición de la nebulosa primitiva con la que se formó el Sistema Solar. El estudio de los cometas puede dar indicios de las características de aquella nube primordial.

Sonda Deep Impact

27 de septiembre de 2012. En el año 2013 podremos ver un cometa más brillante que la Luna.
El 21 de septiembre recién pasado, los astrónomos rusos Nevski y Artyom descubrieron un nuevo súper cometa que se acercará al Sol en noviembre de 2013. Se trata del cometa C/2012 S1 llamado ISON en honor al equipo de trabajo de sus descubridores (Internacional Science Optical Network).
Este cometa será visible hasta mediado de enero de 2014 y podría brillar más que la Luna llena. No significa que se vea de un tamaño como el de la Luna, sino que el brillo podría ser similar.
Pulse aquí para ver la noticia completa.

Noticia del 19 de enero de 2012. Un cometa choca con el Sol. Reportaje de Rosa M. Tristán.
Combinando observaciones desde el Observatorio de la Dinámica Solar de NASA (SDO), el satélite SOHO y el Observatorio de las Relaciones Solar-Terrestres (STEREO) los investigadores lograron captar en directo cómo el cometa C/2011 N3 entraba y se desintegraba a una velocidad de 100.000 kilómetros por hora. En la grabación puede verse cómo después de penetrar en la atmósfera solar, el cometa se desintegra en pedazos y se evapora, no tardando más de 20 minutos en desaparecer totalmente. Pulse aquí para leer la noticia.

ENLACES INTERESANTES

Excelentes fotografías de cometas, con explicaciones profesionales, en la web “All the sky”.

Lo que dice Wikipedia acerca del cometa Halley

El cometa Halley, VIDEO de 7 minutos

Bella imagen preferida por el astrónomo español Rafael Rodrigo: el cometa Hale-Bopp

El cometa Shoemaker impacta con Júpiter, VIDEO de 10 minutos, en portugués

Cinco sondas espaciales al encuentro del Halley. VIDEO de 5 minutos

Los cometas en Wikipedia

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