Los primeros telescopios

Telescopios de Galileo, telescopios de Herschel, telescopios en los siglos XVII a XIX

Cuando en una calurosa noche de agosto del año 1609, en Venecia, Galileo enfocó hacia el cielo su primer modesto telescopio de 5 cm de diámetro y de 20 aumentos, no podía imaginar siquiera lo que vendría 400 años más tarde:

  • Inmensos telescopios de hasta 42 metros de diámetro.
  • Naves espaciales que estudian permanentemente el cielo con todo tipo de instrumentos.
  • Centenares de observatorios astronómicos repartidos por todo el mundo.
  • Miles de astrónomos y científicos dedicados a estudiar el cosmos.
  • Decenas de miles de computadores capaces de realizar cada uno por separado millones de operaciones aritméticas por segundo.
  • Millones de dispositivos que almacenan ordenadamente los billones de datos obtenidos.
Galileo

Pero no se trata solamente de aumentar la pupila del ojo humano.

La luz que atraviesa nuestra pupila impacta sobre la retina, la cual reacciona solamente ante longitudes de ondas de entre 380 y 780 milésimas de millonésimas de metro (380 y 780 nanómetros).

Todas las otras longitudes de ondas: rayos gamma (millonésima de millonésima de metro), rayos X, ultravioletas, infrarrojos, microondas (30 centímetros), radiofrecuencias (desde 180 metros a 10 km), entran por la pupila y llegan a la retina, pero ésta no las detecta.

La retina no se entera de esas ondas y, por lo tanto, no son transmitidas al cerebro.

Tenemos que admitir que el cerebro percibe solamente una pequeñísima parte de la luz que entra por la pupila del ojo.

El ojo humano puede ver a simple vista cerca de 6.000 estrellas.

Ondas em

Hasta el siglo XX se emplearon telescopios ópticos, que sólo captaban la pequeña franja de luz que es visible al ojo humano.

Con los telescopios el ser humano ha superado con creces las capacidades de su pupila y de su retina. Esto se traduce en que la información percibida por cada uno de los centenares de telescopios de todo tipo, es de miles de millones de imágenes, cada día más nítidas y completas.

Los cerebros de Galileo, de Kepler, de Herschell, de Newton y de cualquier otro genio serían absolutamente incapaces de manejar tal cúmulo de datos. Es en este momento cuando hace su irrupción la tecnología de los computadores con capacidad de cálculo, de almacenamiento y de ordenación inimaginables hace menos de cien años. 

Sin el aporte de la computación digital sería prácticamente inútil todo el esfuerzo empleado en el desarrollo de los telescopios.

Newton Telescopio
Réplica de un telescopio utilizado por Newton

Tampoco, los astrónomos actuales trabajan aislados como antes. Además de que ahora hay decenas de miles de astrónomos, físicos, matemáticos y expertos en computación, el sistema de comunicaciones por Internet facilita en segundos un intercambio de conocimientos e información que antes de 1900 llevaba días, semanas y meses.

Hubble y el Universo Extragaláctico
Con motivo del Año Internacional de la Astronomía, Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, nos invita a un recorrido por los hitos cruciales de estos cuatro siglos de historia del telescopio, en un artículo publicado en el periódico “El Mundo” el 30 de septiembre de 2009.

Interesante especial dedicado a Telescopios, en el periódico "El Mundo"

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