Astronomía de los mayas

Los conocimientos astronómicos de los mayas estuvieron muy centrados en calendarios

Los primeros logros conocidos de la astronomía maya se remontan a los años 3.400 antes de la era actual.

¿Cómo lo sabemos? Porque en el año 1922, se descubrió una ciudad perdida en el norte de Guatemala. Se trata de la que fue una de las ciudades más grandes de los mayas: Tikal. En ella se hallaron 40 estelas de piedra esculpidas, las cuales se conservan ahora, para orgullo de sus descendientes,  en el Parque Nacional de Tikal.

En la estela 10 se muestra, por ejemplo, una imagen del zodiaco basado en la eclíptica, que es el paso del Sol a través de las constelaciones fijas.

Algunas observaciones del cielo realizadas por los mayas son bien conocidas, como el eclipse lunar del 15 de febrero de 3379 a.C. Tenían su propio calendario solar y conocían la periodicidad de los eclipses. Inscribieron en monumentos de piedra fórmulas para predecir eclipses solares y los movimientos de Venus.

Los conocimientos astronómicos mayas eran propios de la clase sacerdotal, que gozaba de enorme prestigio social y toda la vida del pueblo se regía por sus normas y predicciones.

 

Estela Tikal
Estela 10 de Tikal

Parque Tikal
Parque Nacional de Tikal, en Guatemala

En el año 1986, también en Guatemala, se descubrió la antigua ciudad de Xultan cerca de Tikal. A la derecha se ve una imagen de Xultan, tal como hoy está reconstruida.

Además de gran cantidad de objetos de cerámica, se encontraron 24 estelas con inscripciones jeroglíficas en piedra caliza. Ha sido difícil descifrar esta escritura, pero se han conseguido grandes avances en ello.

Muchos de estos grifos contienen observaciones astronómicas realizadas por los sabios de tiempos pretéritos.

Xultan

En el año 1985, se encontró en México un precioso documento de los mayas. Es el llamado “Códice Grolier” que actualmente se conserva en uno de los museos del país y que también encierra varios de los secretos  conocimientos astronómicos de los mayas.

Los mayas utilizaron una especie de papel, más perfeccionado que el papiro de los egipcios. Desgraciadamente, la idiotez de algunos fanáticos incontrolados, llegados de Europa, acabó irremisiblemente con la gran mayoría de los códices al echarlos a las llamas. Solamente tres códices y una parte de un cuarto sobrevivieron hasta nuestros tiempos. Éstos son: el Códice de Dresde, el Códice de Madrid, el Códice de París y un fragmento del de Grolier.

Parecidos en forma y estructura, cada uno está escrito en una sola hoja plegada de casi 7 metros de largo y de entre 20 y 22 centímetros de alto, en pliegos que miden cerca de 11 centímetros de ancho.

Códice Grolier
Códice Grolier

El más conocido y el más elaborado de estos cuatro códices es el de Dresde, el cual es esencialmente un tratado de astronomía. Explica detalles del calendario maya y del sistema numérico maya. Se cree que fue escrito por los mayas justo antes de la conquista española. Está guardado en la  Biblioteca Estatal de Dresde, en Alemania.

El códice está escrito en una larga hoja de papel que está doblado de forma que se crean 39 páginas, con grifos en ambos lados.

En las páginas 46 a 50 incluye un calendario de Venus, lo que muestra que los mayas tenían un calendario más complejo asociado con ideas ceremoniales.

Las cuatro columnas de cada una de estas páginas representan a Venus en su posición como la conjunción superior, la estrella de la mañana, la conjunción inferior, y la estrella de la tarde. En la parte inferior de cada página se muestra en números mayas la cantidad de días de cada período.

Biblioteca U de  Dresde
Biblioteca Estatal de Dresde

En el Códice Dresde y en numerosas estelas se encuentran los cálculos de los ciclos de la Luna, del Sol, de Venus y las tablas de periodicidad de los eclipses.

Los calendarios maya son parte de los mayores logros culturales de la humanidad. Su concepción del movimiento de los cuerpos celestes se basaba en la concepción cíclica de la historia, y la astronomía fue la herramienta que utilizaron para conocer la influencia de los astros sobre el mundo. Una de ellas, la más representativa, es el empleo del calendario de Cuenta Larga, por el que los mayas pudieron hacer cálculos sobre millones de años por venir.

Todas las ciudades del periodo clásico están orientadas respecto al movimiento de la bóveda celeste. En el castillo de Chichén Itzá las cuatro escaleras del edificio suman 365 peldaños, los días del año.

Asombra pensar que los sabios sacerdotes mayas consiguieron estos conocimientos realmente espectaculares, hace nada menos que seis milenios, sin telescopios, sin ordenadores y sin ni siquiera papel en donde escribir.

Indudablemente los inicios de la astronomía maya se remonta a mucho antes, pero la ausencia de soportes de información impidieron dejar constancia del desarrollo de esta hazaña intelectual.

Calendario maya
Calendario maya en el códice de Dresde

Algunos de los conocimientos astronómicos que tenían los sacerdotes mayas:
La Vía Láctea era parte central de su Cosmología.

El zodiaco y sus constelaciones. El zodíaco una banda suficientemente ancha para contener al Sol y que circunda la esfera celeste siguiendo la eclíptica.

Periodicidad de los eclipses de Luna y de Sol. Dejaron constancia de la predicción de un eclipse lunar del 15 de febrero de 3379 a. C.

Conocieron con gran exactitud las revoluciones sinódicas de la Luna, Mercurio, Venus, Marte Júpiter y Saturno. Período sinódico es el tiempo que tarda un astro en volver a aparecer en el mismo punto del cielo respecto del Sol, cuando se observa desde la Tierra. Este periodo tiene en cuenta que la Tierra, lugar desde el que es observado el objeto, también orbita en torno al Sol.

Su calendario comenzaba en una fecha cero que, en nuestro cómputo de años, viene a ser el 8 de junio de 8498 a. C. Tenían un año de 365 días, dividido en 18 meses de 20 días y en un mes de 5 días.

Templo maya
Templo Maya en Chichen Itzá, Yucatán

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