El espacio de tres dimensiones

Viajamos por el espacio a gran velocidad, sin apenas darnos cuenta de ello


Cuando el hombre está solo, en un espacio abierto y a oscuras, percibe en su mente una sensación extraña de miedo y angustia. Ese miedo se ve encubierto cuando hay más gente y más ruido.

Tal vez sea por esto que las personas que viven a campo abierto son más supersticiosas que las gentes de las ciudades. Y quizás sea por esto mismo que los jóvenes buscan las compañías ruidosas y multitudinarias.

Cada uno de nosotros, cuando empieza a tener conciencia de sí mismo, se da cuenta de que ha “aterrizado” en un lugar que se encuentra en medio del espacio infinito.

Tarde o temprano, uno se pregunta, aunque sea en su subconsciente ¿dónde estoy realmente? ¿y antes, qué? ¿y después, qué?

No se puede ser arrogante, sospechando lo poca cosa que somos, alojados en un microscópico polvillo del cosmos.

Felizmente, la sensación diaria y constante es que estamos muy bien instalados; tranquilos, que aquí todo está controlado.

Pero, nos estamos moviendo. Y vaya a qué velocidades. Lo prueba esta sencilla historia que narro a continuación.

Imagen obtenida por Andrey Kusnetsov en los cielos de Namibia, enfocando hacia el polo sur celeste

Era una hermosa tarde de primavera. Estaban empezando las vacaciones y desde hacía algunos minutos toda mi familia iba feliz rumbo a la playa. Yo preferí quedarme en casa. Por la tele recomendaban prudencia y no conducir por la carretera a más de 100 km/hora. Apagué la TV, pues en momentos de soledad prefiero el silencio.

Con un sentimiento de honda satisfacción y cómodamente arrellanado en mi sillón frente a la terraza que da hacia el poniente, con un breve jajajeo me dije que yo no sobrepasaría 0 km/hora. Y me quedé sentado, en silencio, con los ojos entrecerrados, disfrutando del Sol del atardecer que me daba suavemente en la cara.

De pronto me llamó la atención el hecho de que el Sol estaba bajando en el cielo. Natural, me dije, esto lo hace todos los días. Y seguí disfrutando de la quietud ambiental.

Pero a los pocos minutos, reflexioné y recordé que no es que el Sol baje, sino que es la Tierra la que, al rotar hacia atrás, produce el efecto de que el Sol baja.

Atardecer

Como tenía todo el tiempo del mundo para mí, me puse a hacer números: Madrid está cerca del paralelo 40 norte; como el radio terrestre es de unos 6.300 km, la circunferencia del paralelo 40 viene a ser, más o menos, de unos 35.700 km. Esto significa que en un día completo, mi sillón y yo recorremos 35.700 km. Por lo tanto, en la última hora, sin darme cuenta, he recorrido 35.700 dividido por 24, o sea 1.488 km.

Sentado en mi sillón creyendo que estoy quieto, resulta que me he movido a 1.488 km/hora. Mucho más de lo recomendado por tráfico.  ¡Asombroso! puesto que la velocidad del sonido es de 1.224 km/hora.

Menos mal que por algún extraño motivo, no percibo esta tremenda velocidad. Bendita fuerza de gravedad que me mantiene pegado a la Tierra. Ojalá que a este hermoso planeta no se le ocurra dejar de dar vueltas, por que si de repente se detuviera, saldría disparado a  1.488 km/hora.  

Latitudes

 

Puesto a pensar, sé que la Tierra, además de girar sobre su eje, se traslada alrededor del Sol.

Distancia de la Tierra al Sol son 150.000.000 km, eso da aproximadamente un recorrido de unos 940 millones de kilómetros en un año. Dividido por 365 días, resulta que la Tierra recorre unos 2.500.000 de kilómetros en un día. Dividiendo por las 24 horas del día ….. qué horror!! El resultado es que la Tierra se traslada a más de 100.000 km/hora.

Traslacion

Yo tan tranquilo, pensando que estaba quieto en mi terraza, mientras otros van como locos por la carretera, arriesgando sus vidas a 140 km/hora. Y la realidad es que, pegado a la Tierra, estoy moviéndome a 1.488 km/hora y, además, trasladándome alrededor del Sol a más de 100.000 km/ hora.

El Sol ya se estaba ocultando detrás de los edificios y las hermosas nubes arreboladas del atardecer eran un verdadero solaz para el espíritu.

Los astrónomos dicen que  el Sol es solamente una de las 100.000 millones de estrellas que tiene la Vía Láctea, la cual es una galaxia.

El Sol se encuentra localizado a 27.700 años luz del centro de esta galaxia espiral.

También sabemos ahora que este inmenso número de estrellas y material cósmico no es algo estático, sino que gira a una velocidad enorme. Parece ser que el Sol  se traslada en torno al centro galáctico a unos 220 km/segundos, es decir 792.000 km/hora.

Mi idea acerca de la quietud absoluta se ha roto en mil pedazos y comprendo que estoy viviendo con más de 6.000 millones de personas, en un punto azulado que es una nave espacial esférica, que tiene varios movimientos combinados que la llevan girando y volando a grandes velocidades.

La imagen de la derecha corresponde a la galaxia M84,

Galaxia M74

Ya no quise ni pensar en que la Vía Láctea, a su vez, también se desplaza alejándose de las otras galaxias. Gracias a ciertas maravillosas leyes que desconozco, pude olvidar estas movidas siderales.  Cerré los ojos y me quedé dormido hasta el telediario de las 9 P.M.

Supuse que mis familiares, al llegar a la playa se habrían bajado del coche frotándose las piernas agarrotadas por la "inmovilidad" y muy satisfechos de no haber sobrepasado los 100 km/hora.

En Física y en Geometría, para localizar un cuerpo, se utilizan coordenadas. Hay que definir un centro de coordenadas. ¿Cuáles serían las coordenadas celestes en el caso de la Tierra? ¿Cuál sería el centro de coordenadas?

A la pregunta inquietante de ¿en dónde estamos? no hay respuesta definida. Estamos "aquí", pero este "aquí" es una pequeñísima nave espacial que se está moviendo a velocidades vertiginosas sin parar. Nunca mejor dicho "PERDIDOS EN EL ESPACIO".

Pulse aquí para descargar una presentación en PowerPoint acerca de las velocidades de la Tierra en el Universo.

Actualemente tenemos claro que las leyes del genial Newton (1643 -1727) no son suficientes para explicar la mecánica del Universo.

Albert Einstein (1879-1955) así lo consideró y desde comienzos del siglo XX, los astrofísicos tienen teorías diferentes a las de Newton para explicar el comportamiento de la materia y del cosmos.

Para saber algo más acerca de los intentos del hombre por desentrañar las leyes que rigen el cosmos, hay que abrir el libro de la ciencia en las páginas de la teoría de la relatividad, de la física cuántica, de la teoría de cuerdas y supercuerdas.

Es increíblemente prodigioso lo que han conseguido los sabios, pero hay que ser realistas y considerar que todos estos maravillos descubrimientos se hacen desde un granito de polvo recubierto por la atmósfera y desplazándose por un espacio ¿infinito? Ya es maravilloso que el ser humano haya conseguido saber algo.

Einstein

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